Disautonomía, que es y sus síntomas

Disautonomía, que es y sus síntomas

La disautonomía es una enfermedad del sistema nervioso autónomo, el cual se encarga de regular el 90% de las funciones de nuestro cuerpo, desde órganos vitales, energía, reacción y emociones.

Si fuiste diagnosticada de este mal o presientes que lo tienes, seguramente has padecido de desmayos continuos o sincopes (sensación de desmayo), cambios en el ritmo cardiaco, presión sanguínea e intolerancia al estrés.

De todos modos, la gama de síntomas es mucho más extensa y varía de acuerdo la clase de disautonomía.

A continuación, algunos de los síntomas que puedes padecer; ten en cuenta que el tratamiento es muy individualizado y de ninguna manera esto es una recomendación medica.

Síntomas de la disautonomía:

La disautonomía es un rompecabezas y mientras más piezas llevemos a las consultas, nuestro medico tendrá un mejor panorama de lo que nos sucede.

Visión borrosa: como si trajeras una telita que no te permite enfocar bien.
Dolor de cabeza: desde leves hasta migrañas.
Poliuria: necesidad de orinar frecuentemente.
Polidipsia: sed excesiva.
Vértigo: aún estática sientes que todo gira a tu alrededor.
Ansiedad: incluso en momentos donde otras personas se sentirían tranquilas.
Fatiga: falta de energía localizada y general.
Temblores: temblores internos, sientes que te tiemblan los músculos aunque no se vean.
Neuropatías: insensibilidad que puede darse en extremidades u otras partes del cuerpo.
Opresión en el pecho: sientes que te falta el aire o literalmente que te presionan el tórax.
Ruborización: te sonrojas por todo, además de sentir con facilidad el rostro caliente.
Desórdenes del sueño: el insomnio es muy frecuente, y falta de energía por las mañanas.
Sensibilidad a los estímulos: malestar por sonidos y luces fuertes por ejemplo.
Entumecimiento: de cara y extremidades, se te adormece el cuerpo con facilidad.
Sudor frío: manos y pies sudorosos.
Manos frías: por la falta de circulación las manos siempre están frías.
Intolerancia a temperaturas extremas: el calor te sofoca y el frío te pone a temblar.
Intolerancia a medicamentos: hasta un antigripal puede hacerte sentir mal.
Problemas de azúcar: tu azúcar sube, baja o ambas.
Inflamación: es común experimentar inflamación, sobre todo de pies y cara.
Palpitaciones: son aquellas donde sientes que el corazón de pronto se te sale.
Cambios de presión: ésta puede bajar o subir súbitamente.
Problemas digestivos: estreñimiento, diarrea, colitis, gastritis, inflamación, etc.
Intolerancia postural: sientes mareo o síncope al estar de pie por varios minutos
Depresión: sobre todo, al pasar tantos años sin diagnóstico y poca calidad de vida, aunque también se debe al fallo del sistema nervioso.

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